En noviembre de 2008 los gobiernos de Colombia y Venezuela enfrentaban la primera de una serie de sucesivas crisis en razón de sus relaciones bilaterales, surge entonces la propuesta animada por un funcionario consular de Colombia de acudir a la mediación ancestral y simbólica de los palabreros wayuu de lado y lado de la frontera.
Ya el proceso de visiblilización de la tradición milenaria de resolver conflictos mediante el uso de la palabra y estableciendo mecanismos de compensación empleado por las autoridades wayuu para sus problemas interclaniles había llamado la atención del Ministerio de Cultura, el observatorio del Caribe y otras entidades de orden regional y nacional.
El 2 de noviembre de 2004 mediante Resolución No. 1471, la Institución del palabrero wayuu fue reconocida como Bien de Interés Cultural de Carácter Nacional y en diciembre de 2006 se suscribió un convenio con el Observatorio del Caribe Colombiano que tenía por objeto adelantar los PIRS de las manifestaciones declaradas como BICN en el Caribe. Así, bajo la dirección de Wieldler Guerra, antropólogo wayuu de reconocida trayectoria, se ejecutó el proyecto PIRS (Proceso de Identificación y Recomendaciones de Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial) para las manifestaciones del patrimonio cultural inmaterial asociadas a la institución del Palabrero Wayuu.
Sin embargo como antecedente es valioso destacar que en la década del 90, creada la secretaria de asuntos indígenas del departamento tomó una dinámica particular el reconocimiento a los planes de vida de las etnias de La Guajira y especialmente el desarrollo del censo binacional que dimensionó la realidad poblacional de los wayuu de la península guajira y el registro documentado de la aplicación del derecho consuetudinario para la consolidación de la armonía social y la paz entre familias del mismo pueblo.
Reconocido el palabrero como patrimonio nacional se gesta un movimiento al interior de la comunidad wayuu bajo el propósito de fortalecer la organización de su práctica ancestral para convertirla en “un espacio para el encuentro creativo entre ellos, un encuentro binacional o peninsular en donde se estudie en conjunto su naturaleza” como lo señala la propuesta liderada por La Junta Mayor Autónoma de Palabreros, figura máxima erigida para procurar la salvaguarda del proceso y el cuidado de la intervención arijuna.
El tire y afloje de los presidentes de Colombia y Venezuela en el 2008 motivó un convenio entre el Ministerio de Cultura y el Fondo Mixto de la Guajira para promover un Encuentro Binacional de Palabreros que en su momento logró la movilización de más de 30 autoridades tradicionales de ambas naciones reunidos en círculos de la palabra para intercambiar conceptos sobre los mecanismos y procedimientos del derecho propio. Aquí no se agotó el propósito, se dio lugar entonces, al pacto para propiciar encuentros durante dos años largos en la que cada autoridad tradicional ofrecía su territorio para cobijar a sus compañeros ancianos sabios en el papel de organización y salvaguarda. Por disposición de los palabreros reunidos en la Junta Mayor se creó una comisión asesora con profesionales de la misma etnia encargada de documentar el proceso, diseñar el Plan Especial de Salvaguarda y el dossier del Sistema Normativo Wayuu aplicado por el Palabrero para presentar la candidatura a la lista representativa de patrimonio inmaterial de la Unesco. Colombia ingresó en la UNESCO el 31 de octubre de 1947 y firmó la Convención sobre el Patrimonio Mundial el 24 de mayo de 1983.
La Convención de la UNESCO para la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial, adoptada en 2003, cuenta con 114 Estados Partes. Preconiza la salvaguardia de elementos tales como tradiciones y expresiones orales, rituales festivos, técnicas artesanales, músicas, danzas o espectáculos tradicionales por considerar que constituyen un patrimonio vivo que, transmitido de generación en generación, infunde a las comunidades y grupos que lo practican un sentimiento de identidad y de continuidad que se estima esencial para el respeto de la diversidad cultural y la creatividad humana.
Hoy la noticia que le ha dado la vuelta al mundo es que el sistema normativo wayuu, fue seleccionado por la UNESCO como patrimonio inmaterial de la humanidad, reconocimiento que se oficializará en el encuentro del comité intergubernamental del mencionado organismo a realizarse el próximo 12 de noviembre en la república de Kenia, continente africano. La candidatura del Sistema Normativo Wayuu fue seleccionada entre 272 manifestaciones culturales de todo el mundo. En la última década se ha alcanzado a posesionar como Patrimonio Inmaterial de la Nación a la manifestación lúdica del Carnaval de Barranquilla, la Tradición Criolla Afrocolombiana de San Basilio de Palenque, el Conjunto Cultural de la comunidad indígena de los Nukak Makú y la figura conciliadora del Palabrero Wayuu (Pütchipü’üi).
Con la inscripción en esta Lista, el Estado se compromete a poner en marcha planes de salvaguardia específicos y podrá beneficiarse de asistencia financiera procedente de un Fondo creado a tal efecto.
Es probable que la patrimonialización del Sistema Normativo wayuu enfrente los riesgos que supone el mercadeo global, pero ha sido evidente en la historia que las tradiciones y manifestaciones culturales de esta raza ha doblegado las amenazas de los procesos de urbanización, la irrupción de grupos al margen de la ley y sobrevivido a todo intento de intervención de la cultura externa.
*Gestor Cultural, ex gerente del Fondo Mixto de Cultura de La Guajira

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