jueves, 20 de junio de 2013

Crisis de la generación de las bonanzas



@Riohachaposible
La perdida de las regalías dicta un nuevo orden en el poder regional, a lo que se suma la eventual y agresiva neutralización del Estado de las diversas formas de contrabando.

Así las cosas, los recursos que daban poder a los grupos políticos para erigir ídolos con pies de barro, no estarán disponibles en las próximas justas electorales.

Los 600 para ser diputado, los 100 para ser concejal, los 2000 mil para Alcalde y los más de 7 mil millones para ser gobernador no seguirán timando y atropellando a un pueblo que se había acostumbrado a la culpa en cada elección, de facilitar con su voto el negocio macabro del poder, al mejor estilo de las mafias.

Tan profunda asoma la crisis, que escasean los nombres para aspiraciones a Cámara y Senado, dado que estas elecciones como tienen calendario independiente de las locales, imponen costos superiores a la mecánica electoral, solo subsanables con los presupuestos públicos y los “apoyos” gubernamentales. Se han ido agotando los “guajiros de talla nacional”, perdidos en otros espacios donde existen menos riesgos para la integridad económica, moral y social.

Es por eso, que ha llegado la hora de cerrar los círculos de una generación que sucumbió a las tentaciones bonanzales dejando a La Guajira sin perspectiva, cuestionada en su dignidad y casi mendiga.

A su paso además, ha vaciado en el imaginario colectivo patologías que han redefinido el pensamiento positivo de la sociedad dando origen a gérmenes como el que señala el politólogo Carlos Salas Lind “Para muchos, el poder es la suprema ambición. Es la manera perversa de compararse a Dios. Vean a los políticos que gastan sumas millonarias en campañas electorales y, aún derrotados, vuelven a escena, como si la sed de poder fuera proporcional a la fortuna que dilapidan.”

El reto es forjar una nueva dirigencia que devuelva el prestigio, que se pare en la raya sin que el fuego la queme, que haga honor al sacrificio de padres que han invertido en educación de calidad para sus hijos, que proponga una interlocución certera, transparente e inclusiva con los poderes centrales y regionales y que abra este cerco de años hacia alianzas trasfronterizas. Una generación que indignada demuestre que puede ser superior a sus dirigentes.


TERCER MILENIO
Estos son los años
más tristes de la historia.
Nos ha tocado oír el rumor
de la maleza ahogando los maizales,
hemos visto los espacios reducirse
hasta abolir la distancia,
han hecho con nuestros huesos
una tuerca que aprieta el horizonte
donde nadie asoma la cabeza.

Tiempos opacos éstos
cuando lo único cierto es la mayoría
marchando eufórica sobre el cadáver
de la excelencia.


Rafael Arráiz Lucca 

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