@Riohachaposible
Magangue es un municipio de Bolívar de 150 mil habitantes a orillas del rio Grande de la Magdalena en cuyas calles se notan los vestigios de un floreciente puerto en otros tiempos.
Este municipio fue el centro de poder de Enilse Lopez, mas conocida como La Gata. Lugar donde el "chance" de su fortuna imponía poder, violencia y sobre todo corrupción. Un poder envolvente con el que se embriagaban incluso los mas grandes dirigentes del centro del país.
Por años festejaron cada triunfo electoral obtenido con los negocios que posibilitaba lo publico y con el ensanchamiento del imperio de las apuestas en toda la región caribe. Era difícil presumir que la ostentación y el abuso tendrían fin algún dia.
La asociación delictiva apropiada del poder como en muchos territorios de la provincia auparon a grupos de autodefensas para blindarse, pero también para ejercer fuerte intimidación a las comunidades de su área de influencia perversa.
En medio de esta trocha que hacia imprevisible un relevo de poder, germinaban miles de movimientos y tendencias que pese al temor esperaban agazapados la oportunidad para arrebatarle el gobierno a los "gatos" y devolverle la dignidad a todos los magangaleños.
Se necesitaba una figura que estuviera dispuesta a arriesgar el todo por el todo y pusiera por fin "el cascabel a los gatos", es cuando los movimientos independientes y sociales convergen en el nombre de Marcelo Torres, dirigente de izquierda que ya había hecho el intento de enfrentar su monopolio de poder en dos oportunidades.
A este caldo de cultivo contribuyo la decidida confrontación de Gustavo Petro, quien se atrevió en el corazón de Magangue, en plena plaza publica denunciar la empresa criminal que estaba detrás del poder político de la región, abriendo oportunidad para el coraje de todos sus ciudadanos, que empezaron a perderle el respeto a los "gatos".
Luego de esta parábola huelga decir que en La Guajira en medio de la crisis emparentada con el fenómeno de los "gatos" en Bolívar y demás parapoliticos y dirigentes de esta fauna infame, urgen instrumentos para una nueva generación de lideres dignos.
Elementos reconocidos en cada contienda electoral de estas latitudes también fueron denunciados por Marcelo Torres tras la derrota que sufrió de parte del enquistado poder de los gatos en el 2007, cuando acudieron al fraude para apertrecharse en la alcaldía e impedir la consolidación de una alternativa política en Magangue.
Como en toda comarca donde las mafias han fundado poder político, este municipio otrora próspero de Bolívar presenta altos índices de necesidades básicas insatisfechas, deficiencias en educación y salud, infraestructura deteriorada y muchas veces inexistente en fin un dossier propio del modelo de administración instaurado en las sociedades de provincia como cáncer calamitoso que impide el progreso, que frena el desarrollo.
Es por ello menester que se piense en que experiencias de emancipación política como el llevado a cabo en Magangue por su sociedad a partir de Marcelo Torres como alcalde, debe propagarse en toda la costa y fundar la posibilidad de atreverse con otros actores, con instrumentos dignos y empezar a reescribir la historia.
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