..que el desierto de la Guajira cercana
si pronto no lo atajabas se iba
a alcanzar a tu pueblo.
Y entonces,
el pasto verde que hay en tu región
será cambiado por tuna y cardón
y el verde intenso de tu algodonal
no será visto allá en Valledupar
si pronto no lo atajabas se iba
a alcanzar a tu pueblo.
Y entonces,
el pasto verde que hay en tu región
será cambiado por tuna y cardón
y el verde intenso de tu algodonal
no será visto allá en Valledupar
La Profecía
– Julio Oñate Martínez
En el gobierno de Juan Manuel Santos la escritora wayuu de
Pancho Vicenta Siosi le escribió una carta al mandatario que le dio la vuelta
al mundo como sentido clamor de los habitantes de la cuenca del rio Ranchería,
amenazado por el propósito de la multinacional carbonífera de desviar el cauce
del rio por el interés de explotar los millones de toneladas ocultos en su lecho.
La carta jamás fue respondida. Pero cumplió su papel de bandera para la
movilización social y la resistencia desde el territorio a los despropósitos
que animaban el negocio cerrado entre los empresarios y el estado.
Ahora, consecuente con la tendencia de los gobiernos de
Uribe-Santos-Duque, se cierne una nueva amenaza para el departamento de La
Guajira cuando se ha conocido el manifiesto de la Agencia Nacional de
Hidrocarburos difundido a finales del año 2018 sobre la inclusión de los valles
del Cesar y Ranchería en pruebas
exploratorias y pilotos de Fracking en el país. La prensa destaca información
sobre nueve contratos con empresas nacionales e internacionales, entre ellas
Ecopetrol, Conoco-Philips, Exxon-Movil y Drummond, entre otras; compañías que estarían concentrando sus inversiones en la
Cuenca del Valle Medio del Magdalena y la Cuenca Cesar Ranchería.
Los parlamentarios que muestran un singular celo por
defender su gestión imbuidos en una competencia infantil por quien mas consigue
audiencia con el presente gobierno no han emitido una sola petición o
proposición que devele sus posturas sobre este delicado anuncio, en momentos en
que el cambio climático hace mella en La Guajira, el Magdalena y el Cesar con afectaciones
criticas en el nivel de los ríos por disminución de sus cauces y los incendios
forestales en las estribaciones de la SNSM y Serranía de Perijá que fustigan
los pulmones y despensas de agua de varios departamentos de la costa.
Recientemente La Contraloría General de la Nación ha
advertido que Colombia no está lista para hacer fracking y asegura además que hacen
falta estudios técnicos, seguridad jurídica y fortaleza institucional. Señala,
que implementar en este momento esta técnica puede ser catastrófico e
irreversible por los altos impactos sociales y ambientales que generaría.
Del informe del ente de control se desprende las posibles
afectaciones que traería el fracking a las fuentes de agua subterráneas, al
igual que la probable disminución del
recurso hídrico superficial, los derrames o fugas de fluidos que podrían
producirse, los riesgos en el manejo y disposición de las aguas de producción,
y los efectos colaterales que esta técnica generaría como, por ejemplo, el
aumento de la sismicidad y la contaminación por cuenta del inadecuado manejo en
el transporte, almacenamiento y uso de sustancias peligrosas (químicos, lodos,
aceites, fluidos) empleados para fracturación hidráulica. El acueducto de
Riohacha por ejemplo, que solo logra abastecer al 60 por ciento de su
población capta entre 410 y 500 litros
por segundo, pero un pozo para el fracking requiere un promedio de 14.500
metros cúbicos.
La profecía que los vallenatos elevaron como himno en
defensa de sus pastizales alertando sobre el inminente desierto guajiro que se
avecinaba es ahora consigna de toda la región.
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