Con el
acostumbrado estilo del gobierno municipal actual, se ha hecho un anuncio
difuso pero nada categórico que deja para la comunidad muchísimos interrogantes
aun por resolver.
De la firma
de un memorando de entendimiento, del cual el alcalde hizo particular
pedagogía, se desprende un preacuerdo entre la empresa Aguas de La Guajira que
en el año 2000 suscribió el contrato “ESTIPULACIONES QUE RIGEN LA OPERACION REHABILITACION
Y MANTENIMIENTO DE LA INFRAESTRUCTURA
DE LOS SERVICIOS PUBLICOS DE ACUEDUCTO Y ALCANTARILLADO ENTRE
EL MUNICIPIO DE RIOHACHA Y LA SOCIEDAD AGUAS
DE LA GUAJIRA S.A.
E.S.P” y la empresa de capital español Inassa,
actual operadora de negocios de agua potable, alcantarillado y aseo en
Barranquilla, bajo el rotulo de Triple A.
En términos
coloquiales lo que se presenta a nuestra sociedad es como cuando se anuncia que
a usted le van a cambiar la casa y resulta que le pintan la fachada y le devuelven
la misma casa, lo mismo acontece con lo anunciado en Riohacha. La ciudad está a
las puertas de un negocio entre una desprestigiada operadora que agotó las
esperanzas de una generación por ver agua constante y potable en la ciudad y
una nueva con acento extranjero que hereda la misma letra firmada hace una
década. Y quedamos todos como en la frase del tio Fabrizio en el personaje de
Tancredi y definitoria del gatopardismo "Si queremos que todo siga como está, necesitamos
que todo cambie".
Cuando Aguas
de La Guajira llegó a territorio del municipio suscribió una jugosa concesión
en la que recibía activos del municipio; como lo estipula la clausula 5 “En el momento de firmar el Acta de
Iniciación de la Operación ,
el municipio entregará la posesión a Aguas de La Guajira S.A. E.S.P. de todos
los bienes incluidos en el Acta de Iniciación de la Operación , en el estado
que se encuentren” y además por 13
años aportaba el municipio todos los recursos provenientes del Sistema General
de Participaciones para Agua Potable y Saneamiento Básico (Patrimonio Autónomo),
que hoy son del orden de 4 mil millones anuales, pero que en sus comienzos
promediaban los 500 millones de pesos, además de los conceptos pagados por los
usuarios por la prestación del servicio. Por su cuenta Aguas de La Guajira lo
único que aportó al negocio, fue la cédula del Representante legal.
Durante los
10 años la concesión privada ha ejecutado cuantiosos recursos que superan los
200 mil millones de pesos provenientes del patrimonio autónomo implementado en
el contrato, además de los dispuestos por el departamento para dotar al
municipio de un sistema de agua potable y alcantarillado eficiente. Sin
embargo, la realidad es y por lo que vemos, seguirá siendo otra.
Esa es la “gallina de
los huevos de oro” que no quieren matar y que deja en evidencia el afán de la
administración por deslegitimar otra salida, que no sea darle otro aire al
mismo contrato que ha operado y administrado el sistema por más de dos lustros.
Especialmente en estos momentos que por vías del plan departamental de aguas,
se anuncian inversiones por más de 50 mil millones de pesos para este sistema que
tendrá el record de ser el acueducto inoperante más caro del mundo.
Angel Roys Mejia @Riohachaposible
Con estas artimañas politiqueras me acuerdo de un gran amigo samario quien sabiamente me dijo "CAMBIAN LAS RATAS PERO EL PROBLEMA SIGUE"
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