lunes, 26 de noviembre de 2012

Presbicia La Guajira enfrenta el síndrome de los 40


La Presbicia es la disminución progresiva de la visión para cerca que se presenta fisiológicamente en todas las personas, después de los 40-45 años.

Este parece ser el síndrome que se apodera de La Guajira en los albores de su paso por el cuarto piso, luego de 4 décadas del arrollador  debate de José Ignacio “Nacho” Vives en el Congreso, que pese a no contar con las condiciones de ordenamiento jurídico de la época en cuanto a población y a otros detalles, permitió o forzó más bien la voluntad de dirigentes, en su mayoría interioranos, para que este pedazo del Magdalena grande se convirtiera a la postre en departamento.

Desde entonces como siempre y como antes esta región ha sido mirada como una amenaza para los intereses del centro; el contrabando desbordado en sus fronteras, cuna del narcotráfico, espacio para chocorazos electorales y territorio premiado con bonanzas injustas que deben engalanar las rentas del país, en fin la tierra para todos y de nadie.

Sin embargo, en cada gesta electoral, dirigentes locales y venidos de otras tierras acuerdan compromisos, diseñan un discurso coyuntural y secuestran por via de las mil necesidades del pueblo la voluntad de más de 50 mil guajiros que contribuyen con su nublada conciencia a elegir a los padres de la patria que en contraprestación, negocian con el poder central las mil maneras de repartir la mermelada en toda la tostada.

La presbicia se ha apoderado de la visión de los dirigentes peninsulares, porque siguen viendo claro el futuro pero muy difuso el presente. Están pensando en tomar decisiones sobre los partidos que constituyen la gran Unidad Nacional, esa misma que ha favorecido el modelo centralista y glotón, siguen considerando, sin conocerse las razones de peso, que mejor es estar cerca del poder presidencial aunque a punta de garrote les sigan nublando la visión.

Hoy el costo de reclamar justicia para esta tierra es muy alto, la gallardía y el radicalismo de Robles ha sido mutado por un lentejismo inaudito preñado de negocios particulares como el parque eólico, la represa del Ranchería, puerto Brisa, las concesiones de carbón y gas y muy seguramente, si la indignación no los frena, el desvío del Ranchería y otros males no menores.

Muy pronto se dispondrán Liberales, Conservadores, los de Cambio Radical, los de La U, los del Pin y otros con más vocación de poder y oportunidad que de servicio a erigir renovadas banderas para prestarle unos lentes a una región que sigue sin saber leer muy bien, muriéndose de física hambre, con pésimos servicios públicos, atropellada a diario por los petardos, secuestros y atentados de delincuentes de bandas criminales y guerrilla, con escuelas en ruinas, con escasas oportunidades productivas y con una economía esperando años desde la línea de despegue.

Para este mal de los cuarentanos los especialistas recomiendan cirugía o lentes, no obstante, ver las cosas más claras no impedirá la perversa tarea de los miles de lazarillos que siguen pensando en acomodarse.

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