domingo, 25 de noviembre de 2012

Protestas Perratas



en principio, todas las formas de discurso están protegidas por el derecho a la libertad de expresión, independientemente de su contenido y de la mayor o menor aceptación social y estatal con la que cuenten”.
Informe Anual de la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión, Año 2010

Es casi media noche y los vecinos de varios barrios cercanos a la urbanización donde reside el alcalde, bloquean las vías con llantas y pedazos de madera, rocían con gasolina y prenden fuego, de inmediato un humo negro y espeso protocoliza el sonido de cacerolas y pitos en un afán de decirle al mandatario local “estamos cansados de vivir a medias”: sin luz y sin agua.
Revisando el historial de protestas y bloqueos urbanos desarrollados por la comunidad en el último año, sin lugar a dudas, si esto lo midieran las firmas encuestadoras le otorgarían a Riohacha un honroso u horroroso primer lugar como quiera la propaganda mirarlo. Las vías de hecho han sido el principal medio de interlocución entre el gobierno y los gobernados. En el sector de Villa Fátima por ejemplo, confluyen las contradicciones sociales, es el lugar donde conviven comunidades que a duras penas alcanzan el estrato 1, pero también donde se encuentra la ostentosa Villa del Mar que ha auspiciado dos gobernadores y figura como la residencia histórica del comandante de la Policía, sin embargo su sector completa más de 6 meses sin agua.      

En lo que va corrido del año han bloqueado el puente del riito dos veces, escuchan las reeditadas promesas de gobierno y dejan como evidencia la mancha oscura sobre el pavimento. Los servicios públicos, la inseguridad, el pago de maestros, la crisis hospitalaria, la movilidad y el mototaxismo y hasta la solidaridad con Luis Andrés Colmenares han colmado las calles de la ciudad clamando que algo suceda que de indicios esperanzadores sobre el buen gobierno.

Invita la capacidad histórica de movilizarse a aplicar lecturas que descifren el grado de indignación que motiva a las comunidades, pero también que tanto la individualización de la lucha social ha fracturado en miles de partículas el interés ciudadano delimitando el ánimo de protestar a espacios muy inmediatos y locales. El lugar común es que “ese es problema de ellos” y matiza de insolidaridad la posibilidad de aportarle cuerpo y contundencia a la movilización. Los problemas sociales pese a ser idénticos, solo son apropiados por la cuadra, el barrio o el sector que los padece, así halla mil cuadras con el mismo problema. 

 Aun se nota en la capacidad de indignación de las comunidades los más de 20 años de estado de sitio por los que atravesó el país y que influía fuertemente como represión social para cualquier intento de protesta porque se incurría en el riesgo de ser tildado de terrorista.
Pese a llevar años de protesta por los mismos problemas, la individualización de la inconformidad ha sido aprovechada también con fines electorales. Por más de 20 años la comunidad ha volcado sus esperanzas en líderes de los partidos tradicionales (liberales y conservadores) que han tejido una compleja red de favorecimientos y clientela, evidente hasta en la planeación de las obras, el resultado ha sido un modelo de ciudad precario que le ha quedado grande a sus dirigentes y la proliferación de liderazgos oportunistas con un alto grado de mercantilización de la protesta social y de la gestión urbanística.  

Recomponer este estado de cosas debe ser una tarea sostenida de las organizaciones de la sociedad civil y de nuevos liderazgos con la puesta en marcha de proyectos particulares  que cohesionen  un programa urbano y que rompan por fin el galimatías que funge hoy en las relaciones estado-ciudadanía, donde en cada elección se elige un slogan de cambio para que todo siga igual.
si no creyera en la balanza, 
en la razón del equilibrio, 
si no creyera en el delirio, 
si no creyera en la esperanza... 
si no creyera en lo que agencio, 
si no creyera en mi camino, 
si no creyera en mi sonido, 
si no creyera en mi silencio... 
¿Qué cosa fuera, qué cosa fuera la maza sin cantera? Silvio Rodriguez, La Maza

Colofón: Por un lado, puede afirmarse que es una aspiración de todo Estado de derecho lograr que sus instituciones sean tan perfectas que no sea necesario a nadie acudir a vías no institucionales para obtener satisfacción a sus reclamos; por otro, la misma aspiración parecen tener todos los ciudadanos que reclaman por derechos real o supuestamente no satisfechos. Pero como en la realidad histórica y en la presente, por cierto, los Estados de derecho no son perfectos, nunca alcanzan el nivel del modelo ideal que los orienta, de modo que ni el Estado ni los ciudadanos logran ver realizada la aspiración a que todos sus reclamos sean canalizables por vías institucionales.
¿Es legítima la criminalización
de la protesta social?
Eduardo Bertoni
COMPILADOR

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