El Plan de Ordenamiento de Riohacha, diseño urbanístico de la ciudad concertado y concebido hace ya más de 10 años, cada día mas parece un saludo a la bandera. Queda la percepción de que la ciudad crece, pero no avanza.
La reflexión de la ciudadanía plasmada en el documento que anticipaba el crecimiento demográfico desbordado, que temía la saturación del centro histórico por el abuso del uso institucional, turístico y comercial, que sugería nuevos anillos viales para descongestionar la movilidad por el crecimiento del parque automotor y la inveterada costumbre del riohachero de depender del vehículo hasta para moverse a la tienda de la esquina, entre otros fenómenos de ciudad poco amable, quedaron casi todos plasmados y no desarrollados.
El Pot hoy tiene vigencia en muchos temas de la ciudad en otros ya no, en razón de normas expedidas por el gobierno en materia de planeación y la realidad urbanística de Riohacha que con evidencia suma ha venido atropellando la gobernanza, sin embargo no se manifiesta en las decisiones del ejecutivo que ni ahora ni en otros tiempos ha considerado la revisión del proyecto de ciudad ni siquiera de manera excepcional.
La ciudad sigue su crecimiento a pesar de seguir siendo pensada como pueblo. El aeropuerto es un ejemplo vivo de ello, ha quedado encerrado en una compleja zona de uso residencial con instituciones cercanas como el Sena, muy a pesar de la recomendación del POT como área con suelo de protección urbana y restringido para este tipo de uso; sus alrededores ante el silencio de las instancias de planeación han ido configurando nuevas comunas y hoy se anuncia su remodelación cuando el trazado del ordenamiento recomendaba su reubicación.
Los pomposos anuncios que informan de un nuevo aeropuerto internacional con un costo cercano a los 9 mil millones de pesos, pero para ser invertidos en la remodelación de donde queda el actual terminal aéreo, constituye otra bofetada al ordenamiento territorial trazado y la proyección de ciudad región con un incremento de la conectividad con el Caribe y el resto del país. Muy pronto será insuficiente el área de parqueo, colapsaran las rutas que conducen al aeropuerto, los niveles de ruido tendrán un aumento de la afectación a la población vecina y la solución quedará pensada para el pueblo grande que pervive en la mentalidad de los dirigentes del pasado.
Los estándares nacionales e internacionales señalan que la ubicación de un aeropuerto normalmente genera efectos sobre las áreas situadas en sus proximidades, a pesar que algunos de estos efectos sean positivos por constituirse en polos de desarrollo, también se generan efectos negativos tales como la polución sonora en las comunidades próximas a los aeropuertos. Estas dificultades pueden ser superadas en la medida que se planifique el desarrollo de su entorno con las respectivas autoridades municipales, quienes deben establecer restricciones al uso de suelos como una forma de control del crecimiento urbanístico. La planificación del uso del suelo es una forma eficaz para impedir que el problema se aumente y prevenir que las construcciones legales e ilegales se intensifiquen en áreas no permitidas, estableciendo una zonificación del uso del suelo, es decir una distribución espacial de las funciones de la ciudad según sus actividades y sus instalaciones urbanas, de acuerdo a las áreas afectadas por el ruido e indicando las actividades más adecuadas para cada área (El uso del suelo en zonas aledañas a aeropuertos – Ministerio de Medio Ambiente)
Lo cierto es que los aeropuertos producen grandes cambios en la ordenación territorial y ejercen efectos muy perjudiciales para el medio ambiente.Aunque la evaluación, planificación y construcción de nuevas instalaciones genere polémica, es necesario que los impactos consulten voces de la ciudadanía calificadas en lo urbanístico y en lo social. Si este paso se obvia seguiremos en el viejo modelo de crecer a la topa tolondra.
Articulo publicado en: www.elpalabrero.com.co

Comentario de Leodegar Roys Reyna, especialista en urbanismo: De manera concertada y por prevalencia del interés general y adecuación del uso del suelo al interés común, se estableció en el Plan de Ordenamiento Territorial de Riohacha la “Reubicación del equipamento y la infraestructura urbana de potencial impacto negativo: Cárcel del Distrito Judicial, Emisario Final del alcantarillado, Matadero Municipal y depósitos de cueros,” (Artículo 106.3.2.), “a largo plazo, el aeropuerto” (Artículo 106.5.2.), y “las viviendas del espacio próximo a la laguna” (Artículo 106.8.2.).
ResponderEliminarEn el caso específico del Aeropuerto la orden de reubicarlo DATA DEL AÑO 2.002, es decir, HACE ONCE (11) AÑOS, lo que hace inexcusable, sea a cualquier intento de contravenir la orden de reubicación por supuesta falta del tiempo necesario para cumplirla o sea ante el argumento inocuo de que por la misma falta de tiempo o por cualquier otra circunstancia no se pudieron hacer las asignaciones presupuestales correspondientes encaminadas a cumplir con la orden de reubicación impartida para que la Aerocivil, dueña de las instalaciones aeroportuarias, y el Municipio de Riohacha, dueño del terreno, reubiquen el Aeropuerto.
La ciudadanía ha esperado todo este tiempo para que, repito, la Aerocivil –propietaria de la construcción – y el Municipio de Riohacha – propietario del terreno - cumplan con el deber de reubicar el Aeropuerto, dispuesto a más tardar para el 31 de Diciembre de 2.012. Esta es la fecha en que se venció el cumplimiento de las políticas de largo plazo del POT.
Contrario al ordenamiento, la Aerocivil piensa remodelar. Invito a que observen a Riohacha satelitalmente y comprobarán que entre la Calle 36 y la Calle 80, detrás del Aeropuerto no hay construcción. Riohacha ha crecido hasta la primera carrera que colinda con el Aeropuerto, la Carrera 14. Un inmenso vacío urbano después de la Calle 36, porque es zona suburbana. ¡No más desordenamiento territorial!