lunes, 31 de marzo de 2014

La mermelada: la corrupción “positiva”

@Riohachaposible


Un intercambio de trinos con el Representante guajiro Alfredo Deluque, la opinión del académico Jorge Orlando Melo en el diario El Tiempo del pasado 27 de marzo sobre La Corrupción útil, la histórica expresión del ex presidente Julio Cesar Turbay sobre la corrupción en sus “justas proporciones” y la expresión de uno de los primos Nule donde afirma que la “corrupción es inherente a la naturaleza humana” imponen diversas interpretaciones sobre la esencia de la mermelada.

En el caso de La Guajira 460 millones para el Festival Francisco el Hombre, 12 mil millones para saneamiento en el municipio de San Juan y 44 mil millones para el acueducto de Riohacha – que tenía entendido según lo informado en las jornadas de socialización de la empresa contratista, corresponden al Plan departamental de Agua y por ende al empréstito suscrito por el departamento- sin embargo constituyen la respuesta del representante cuando se cuestionan los resultados del gobierno de Santos en La Guajira. En el conversatorio organizado por los jóvenes en Anas Mai ratificó su postura pro-mermelada, indicando que si es para beneficiar a La Guajira, “que venga más mermelada”.

El académico Melo en su documentada exposición de motivos infiere “que impedir que el presupuesto se distribuya con criterios políticos, es debilitar la democracia”. Forzado análisis que resulta de comparar el modelo de reforma política implementado en los Estados Unidos cuya esencia es que el presupuesto cumpla una función de beneficiar a todos y no se quede en las manos de unos cuantos.

La versión colombiana le sale al quite con los sendos carruseles presentes en cada región donde los contratistas son dueños de credenciales y de alcaldías y gobernaciones. En reciente informe de la Silla Vacia por ejemplo, se da cuenta de cómo el binomio Ñoño Elias y Musa Besaile orquestaron junto al presidente candidato arrebatarle por capricho al uribismo sus nichos en Córdoba y en el bajo Cauca, distribuyendo con milimétrico cuidado la mermelada en municipios de estas regiones en proyectos que en más de las veces ni siquiera estaban registrados como necesarios en los planes de desarrollo. Esa mermelada toxica que convierte a dirigentes sin iniciativa legislativa, sin debates de control, sin discurso y acciones para el bien común en políticos de talla nacional  emulando  y superando votaciones como las de Robledo, Serpa o Navarro por citar algunos, indica a todas luces que la mermelada dista de la corrupción vista en positivo por los analistas.

Se debilita una democracia cuando el presupuesto publico contribuye a conformar fami – empresas electorales que escrituran a punta de compra de votos y favoreciendo alcaldes de municipios pobres el poder local; se perfila de manera macabra el juego electoral cuando las alcaldías y gobernaciones se obtienen pignorando los presupuestos a contratistas y a los dineros de las mafias del narcotráfico y el contrabando; se sepulta la esperanza cuando en cada elección se escoge el nuevo futuro rico y el interés ciudadano es traicionado por un nuevo o viejo dirigente promesero.


La mermelada tiene enferma regiones enteras como el Casanare, el Pacifico completo y los territorios de donde son oriundos los dirigentes premiados con el dulce sabor del presupuesto, porque es en ellas junto a La Guajira, donde se configuran las cifras más escandalosas de desigualdad y pobreza. 

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