Así tituló una crónica Ernesto Mckauslan cuando
solicitó una entrevista al médico pediatra guajiro graduado en la Universidad
del Cauca y desmovilizado del Movimiento 19 de abril-M-19,
quien a inicios de la década del 90 se desempeñaba como Vice Ministro de salud,
por su gestión desde la entidad para controlar y erradicar este mal del siglo
XX. Titular que se antoja evocador y premonitorio de los enfrentamientos y
luchas que ha liderado el profesional guajiro, no solo en el contexto nacional,
sino en su misma comarca.
Las movilizaciones por la vivienda en la década del
70 y 80, las marchas por el agua, la pelea electoral contra el tradicionalismo
embriagado en el fraude y la lucha social permanente ha sido el corolario de
este dirigente nativo de Riohacha, representante histórico de la alternativa
política en esta región; clase política cuyo cargo deben figurar los resultados
de lo que es hoy La Guajira a cuentas del
bipartidismo tradicional y de familias que han hecho del poder local una
escritura pública.
El boom de la desmovilización del EME en la década del
90 representó una especie de “ola verde” para la generación de entonces que promovió
la participación política en las elecciones territoriales que precedieron a la
asamblea constituyente del 91. En ese entonces Lucho Gómez confrontó
políticamente la alianza tradicional de poder que promovía el nombre de Jorge
Ballesteros, medico también, a la gobernación de La Guajira. Los resultados del
debate en términos de votos aún esperan una explicación pública, que de cuenta
de los cuestionamientos por fraude y alteración de registros electorales.
Sin embargo, el malestar generalizado fue fraguando
y la historia misma resarció la frustración ciudadana otorgándole a Gómez
Pimienta la alcaldía de Riohacha en las elecciones siguientes. En desempeño del cargo fue exaltado por la Federación
Colombiana de Municipios como el alcalde con mayor nivel de ejecución del plan
de gobierno y la Unión Iberoamericana de Municipalistas, organización civil que
congrega a 21 naciones latinoamericanas en torno al estudio e impacto de los
gobiernos locales, calificó su programa de vivienda como iniciativa exitosa y
significativa.
Hoy, con un departamento en medio de la mas profunda
crisis de gobernabilidad, con una dirigencia pegada al “garrote” del
centralismo impulsando la alianza bogotana para la presidencia, cuyos
resultados de gestión en La Guajira han
contribuido a agravar los indicadores de miseria y desigualdad, se cierne una
nueva oportunidad en virtud de la convocatoria a elecciones atípicas para
señalar un nuevo derrotero que reivindique de paso a la sociedad entera. Votar por Lucho Gómez, es volver a creer!!!



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