@Riohachaposible
Parte I
“Hace 49 años el Cerrejon prometía ser la reivindicación económica y social de La Guajira, el proyecto de Represa del Ranchería la solución para el agro y el impulso para generación hidroeléctrica...hace 49 años las salinas de Manaure era una industria con proyección exportable...49 años después seguimos ilusionados con los mismos proyectos.”
Por estas fechas anualmente se
conmemora cada 1 de julio el cumpleaños de La Guajira, luego que en el año de 1965 se elevara a la
categoría de Departamento, y se enarbolan los propósitos que hablan de mejores
indicadores de desarrollo, se exponen las tesis vocacionales y de progreso de
la región, especialmente cuando coincide con el inicio de gobiernos, y la ya
institucional serenata convoca a guajiros de todas las pelambres en una fiesta más
para la novia desagraviada.
Obrando en condición de testigo
de la historia las siguientes glosas compiladas de diversos escritos y textos
de historia sobre el devenir histórico de las 5 décadas vividas estrenando la
condición de departamento aportan un saldo rojo a varias generaciones de
profesionales y dirigentes. Además de las consultas a periódicos de la época y
escritos sobre la región, existe un texto que aporta información relevante
sobre el paso histórico de Intendencia a Departamento y es el emanado de los
anales del Congreso de La Republica del año 1965 y reditado por el gobierno
departamental titulado “La Guajira ante
el Congreso de Colombia” Historia de
un proceso de autoría de José Ignacio Vives Echeverria, conocido como el
padre del departamento.
Las glosas confirman con
perplejidad que la mayoría de macro proyectos que han hecho parte de los
discursos y promesas de los dirigentes guajiros y regionales que han liderado
la suerte del departamento en este medio siglo hicieron parte de la exposición
de motivos y la aguerrida sustentación de Nacho Vives y demás ponentes de la
ley de creación del departamento. El Cerrejon, La represa del Ranchería, las
Salinas de Manaure, el comercio con el Caribe y Venezuela y otras iniciativas
más concretas estuvieron en el verbo fogoso de Vives y otros para persuadir un
Congreso regionalizado y a un gobierno centralista y godo inmerso en el Frente
Nacional.
Primera glosa: Tomada de la intervención del Senador Iván López
Botero en la ponencia para Primer Debate el 26 de septiembre de 1962. “Los siete municipios de la actual
intendencia de La Guajira todos tienen acueducto nuevo, luz eléctrica propia y
eficaz, buenas instalaciones para el gobierno municipal, locales modernos y
confortables para puestos de salud y escuelas.”
Refiriéndose a las
potencialidades de lo que sería el nuevo departamento en su exposición el
Senador sigue afirmando lo siguiente, “Ganadería
prospera, localizada en Villanueva, San Juan, Fonseca, Barrancas y Riohacha;
agricultura, excelente ubicada en los mismos municipios (café, algodón, maíz,
arroz, banano), pesca abundante y rica, en las costas de Riohacha y Uribia;
Minas de sal marítima en Manaure, que son las más ricas del país, actualmente
explotadas por el Banco de La Republica; Minas de carbón Mineral del Cerrejón,
una de las más ricas de Colombia, para cuya explotación hay una gran oferta de
una firma alemana…”
Segunda glosa: Desprendida de la misma intervención. “El diario El Siglo de Bogotá, en página
editorial en su edición de fecha de 21 de septiembre…ha dicho con mucha razón: “el
de La Guajira podrá resultar un caso más urgente que los de Choco y el Meta.
Los colombianos saben que la península, de infinitas posibilidades en todo
sentido, se ha venido venezolanizando entre otras cosas por el abandono en que
Colombia siempre la tuvo inexplicablemente. Los guajiros, de suyo nómadas,
pasan la frontera y se quedan en Venezuela, donde si encuentran Patria”.
Tercera glosa: En una profusa ponencia para primer debate en la Cámara,
el Representante Urbano Rodríguez Muñoz para connotar las perspectivas del
nuevo departamento, indicaba lo siguiente: “Salinas
marítimas…El embarcadero permitirá la exportación de varios millones de sacos
que aumentara apreciablemente la participación de la Intendencia y poner en
plena explotación la mayoría de las
nombradas salinas, creando así, además, una fuente de divisas muy importante
para el país.”
Sobre distritos de riego el
Representante Rodríguez anotó lo siguiente: “De
acuerdo con recientes estudios realizados según contrato celebrado por una
prestigiosa firma de ingenieros, Hidroestudios Ltda. Con el Instituto de
Aprovechamiento de Aguas y Fomento Eléctrico, se comprueba que utilizando las
aguas del rio Ranchería es posible construir dos represas…con capacidad para
irrigar 22 mil has…La irrigación, a no dudarlo, sería la verdadera redención
del pueblo guajiro y convertiría a esa sección del país en un centro de
producción de riquezas, que por su vecindad con Venezuela, Aruba y Curazao,
ofrece económicos medios de transporte para la exportación de los productos.”
Cuarta glosa: En sendos debates, esta vez en el Senado, el
dirigente Julián Uribe Cadavid anotaba en su ponencia que “Los principales problemas (en salud pública) se refieren a la carencia de educación sanitaria, el deficiente
saneamiento de las aguas, a la desnutrición de la población indígena, a la
carencia de protección sanitaria educacional, a la falta de médicos y
enfermeras, y al gran incremento del alcoholismo”.
Como se puede apreciar hasta aquí
ha habido muy poco cambio en cómo se veía La Guajira entonces, que como se ve
ahora cuando solo desde el 2001 por cuenta de transferencias del Sistema
General de Participaciones se le han girado a la región cerca de 5 billones de pesos para educación ,
salud, agua potable y otros sectores y
de regalías en los últimos 25 años han ingresado $1461 millones de dólares, este último dato tomado de la Revista
Económica Supuestos de la Facultad de
economía de la Universidad de los Andes. Todo indica que el problema, por
decirlo menos, no ha sido de plata.
Hoy es evidente que La Guajira
con respecto a la situación señalada por las ponencias que motivaron su
trasformación en departamento hace 49 años, ha venido experimentando más bien
un retroceso dado que en la actualidad ningún municipio goza de agua potable y
permanente.
Sobre el caso particular de la
Represa del Ranchería la vulneración de derechos de comunidades del área de
influencia del proyecto así como el detrimento patrimonial que hoy causa su
mantenimiento mientras se proveen los recursos para su culminación representan
gran frustración para la región. Al respecto un análisis publicado por el Cinep
denominado Represa del río Ranchería:
falsas promesas de desarrollo indica lo siguiente “Sin embargo, además de la vulneración de los derechos territoriales y
la autonomía de los pueblos indígenas de la Sierra, hasta la fecha, la
construcción y posterior llenado de la represa no han contribuido para que La Guajira
deje de ser uno de los departamentos con mayores índices de pobreza,
necesidades básicas insatisfechas y de analfabetismo, así como de menor
eficiencia en el gasto público (DNP, 2010:38).
Desde Vives hasta esta parte es
difícil contradecir al compositor Amilkar Calderón cuando sentencia en el tema
Volví a Llorar “que al Guajiro hasta la muerte le llega tarde” tan tarde que el
senador samario protagonista de esta gesta parece haber escrito en molde los
argumentos de su defensa para que sigan siendo bandera de una reivindicación
que lo único que promete es también llegar tarde…
Colofón: “Por último, aquí en Bogotá la gente cuando oye hablar de La Guajiras se imagina al “guayuco”, la “manta” y la “sandalia”. Piensan enseguida en la Alta Guajira, juzgando al “todo” por lo que apenas es una parte. Recuerdan la Ranchería paupérrima, las estepas secas, la vegetación estéril, los molinos buscando el agua que no encuentran fácilmente. En una palabra, cuando se habla de La Guajira, aquí las gentes no se acuerdan de la riqueza agropecuaria de la provincia y de Dibulla, ni del rico comercio de Maicao, ni de las minas de yeso, de sal y del carbón. Las gentes piensan automáticamente en el subdesarrollo de La Guajira.”
Editorial de José Ignacio Vives Echeverria en el
periódico “El Imparcial Guajiro” titulado “El
Departamento de La Guajira” que circulo el 22 de agosto de 1964. En él, el
Senador explica las razones de conveniencia del nombre de Guajira por el de
Padilla que sugerían algunos dirigentes.


.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario