@Riohachaposible *
Los mantos de carbón debajo
de las cuencas tienen especial interés para las mineras. El Cerrejón conserva
un viejo anhelo que no ha podido consolidar ni con los más viles saboteos a la necesaria
licencia social que deben otorgar las comunidades para poder mudar ríos y
cambiar el curso de arroyos.
El Arroyo Bruno es un
importante tributario directo del Río Ranchería y está relacionado con las
dinámicas de aguas subterráneas que tienen altísima importancia para el
abastecimiento del líquido de las comunidades en la región. Hoy la Corporación
Ambiental de La Guajira aupando la decisión de la Agencia Nacional Ambiental ha
autorizado su desvío, contrariando la resistencia y lucha de comunidades
ancestrales que sobreviven en la escasez de agua y soportado el desplazamiento
progresivo a causa de las actividades extractivas del Cerrejon.
La entrevista concedida al
Espectador el pasado 6 de abril por el Director regional de Corpoguajira deja
entrever a un funcionario pusilánime y postrado a los pies de intereses ya
negociados. No es la posición de la entidad ambiental mayor del departamento,
sino el resultado de la politización y manoseo de los grandes capitales.
Paradójico que en momentos de la mayor crisis por efectos de fenómenos
climáticos y por la absurda imprevisión en la protección de las cuencas, la
entidad ambiental intente sustentar una decisión que solo produce alegría en la
multinacional minera. El IDEAM en el
2010 ya había indicado en su estudio nacional de Agua que la situación de La
Guajira es altamente deficitaria y si las instituciones de educación superior
rehusaban realizar los estudios necesarios debió convertirse en otra razón de
alerta para la entidad y no un motivo para acelerar una decisión positiva en
favor de la explotación carbonífera. 40 millones de toneladas de carbón no se
pueden desperdiciar por el romanticismo debajo de un riachuelo seco, esta
parece ser la “línea” del máximo organismo ambiental de La Guajira encubiertas
por el manto de silencio de las organizaciones del sector que contribuyen con
el voto para elegir directivos.
Pero no hay peor astilla que
la del mismo palo. Un funcionario con años de experiencia en la corporación,
consciente de la frágil naturaleza existente en su tierra y conocedor de los
impactos ambientales, sucumbe al deber ser de los directores que lo han
antecedido, se centran en el cuarto de hora para ser ricos, empobreciendo la
ecología. Con razón según el Índice de Transparencia (2007-2008), una medida
del riesgo de corrupción, de las diez corporaciones costeñas, seis están por
debajo de la media nacional y tres de éstas tienen las calificaciones más bajas
del sector en todo el país.
La sociedad civil movilizada
en el 2011 oponiéndose al desvío del rio Ranchería, promovió un panel de
expertos con intervención del primer ministro de Medio Ambiente Manuel
Rodríguez Becerra y en una exposición del
grupo de Investigación en ingeniería de Recursos Hídricos de la Universidad
Nacional, a cargo del especialista Leonardo Donado Garzón se concluyó que en
regiones como La Guajira, donde la evaporación es altísima, la experiencia y la
ciencia indican que mejor medio de almacenamiento es un acuífero que un
embalse. Allí estuvo Lucho, aun no se le había torcido al Ranchería y menos al
Bruno.
Hoy la resistencia crece y
es más sensible. No hay ser humano en la región que apruebe esta decisión
cogida de los cabellos y ha tomado fuerza la posición de realizar un plantón en
la Plaza Padilla de la capital guajira para empezar a tejer una reacción en
cadena que evite este entierro de tercera en el que el matador y el sepulturero
– Corpoguajira y Cerrejon – quieren posar de capellanes.
*Articulo publicado en el portal web guajirapress.com y en Diario del Norte en su edicion del 15 de abril de 2016


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