martes, 12 de abril de 2016

Lucho se le torció al Bruno...

@Riohachaposible *



Los mantos de carbón debajo de las cuencas tienen especial interés para las mineras. El Cerrejón conserva un viejo anhelo que no ha podido consolidar ni con los más viles saboteos a la necesaria licencia social que deben otorgar las comunidades para poder mudar ríos y cambiar el curso de arroyos.

El Arroyo Bruno es un importante tributario directo del Río Ranchería y está relacionado con las dinámicas de aguas subterráneas que tienen altísima importancia para el abastecimiento del líquido de las comunidades en la región. Hoy la Corporación Ambiental de La Guajira aupando la decisión de la Agencia Nacional Ambiental ha autorizado su desvío, contrariando la resistencia y lucha de comunidades ancestrales que sobreviven en la escasez de agua y soportado el desplazamiento progresivo a causa de las actividades extractivas del Cerrejon.

La entrevista concedida al Espectador el pasado 6 de abril por el Director regional de Corpoguajira deja entrever a un funcionario pusilánime y postrado a los pies de intereses ya negociados. No es la posición de la entidad ambiental mayor del departamento, sino el resultado de la politización y manoseo de los grandes capitales. Paradójico que en momentos de la mayor crisis por efectos de fenómenos climáticos y por la absurda imprevisión en la protección de las cuencas, la entidad ambiental intente sustentar una decisión que solo produce alegría en la multinacional minera.  El IDEAM en el 2010 ya había indicado en su estudio nacional de Agua que la situación de La Guajira es altamente deficitaria y si las instituciones de educación superior rehusaban realizar los estudios necesarios debió convertirse en otra razón de alerta para la entidad y no un motivo para acelerar una decisión positiva en favor de la explotación carbonífera. 40 millones de toneladas de carbón no se pueden desperdiciar por el romanticismo debajo de un riachuelo seco, esta parece ser la “línea” del máximo organismo ambiental de La Guajira encubiertas por el manto de silencio de las organizaciones del sector que contribuyen con el voto para elegir directivos.


Pero no hay peor astilla que la del mismo palo. Un funcionario con años de experiencia en la corporación, consciente de la frágil naturaleza existente en su tierra y conocedor de los impactos ambientales, sucumbe al deber ser de los directores que lo han antecedido, se centran en el cuarto de hora para ser ricos, empobreciendo la ecología. Con razón según el Índice de Transparencia (2007-2008), una medida del riesgo de corrupción, de las diez corporaciones costeñas, seis están por debajo de la media nacional y tres de éstas tienen las calificaciones más bajas del sector en todo el país.

La sociedad civil movilizada en el 2011 oponiéndose al desvío del rio Ranchería, promovió un panel de expertos con intervención del primer ministro de Medio Ambiente Manuel Rodríguez Becerra y en una exposición  del grupo de Investigación en ingeniería de Recursos Hídricos de la Universidad Nacional, a cargo del especialista Leonardo Donado Garzón se concluyó que en regiones como La Guajira, donde la evaporación es altísima, la experiencia y la ciencia indican que mejor medio de almacenamiento es un acuífero que un embalse. Allí estuvo Lucho, aun no se le había torcido al Ranchería y menos al Bruno.


Hoy la resistencia crece y es más sensible. No hay ser humano en la región que apruebe esta decisión cogida de los cabellos y ha tomado fuerza la posición de realizar un plantón en la Plaza Padilla de la capital guajira para empezar a tejer una reacción en cadena que evite este entierro de tercera en el que el matador y el sepulturero – Corpoguajira y Cerrejon – quieren posar de capellanes.

*Articulo publicado en el portal web guajirapress.com y en Diario del Norte en su edicion del 15 de abril de 2016

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