Angel Roys Mejia @Riohachaposible
Conocidos
los resultados de las elecciones atípicas para gobernación de La Guajira queda
difícil no pensar en el complicado panorama político que le depara al distrito.
En primer lugar, la coalición mayoritaria del cabildo que respaldo al
gobernador electo, con su decisión de contrariar al alcalde llenaron su tanque
de oxigeno para seguir oponiéndose a la agenda del mandatario, especialmente
cuando sus decisiones muestran improvisación y desatino. En segundo lugar, al
ceder espacio en la interlocución con el gobierno central al tomar distancia
del parlamentario Alfredo Deluque, único dirigente con credencial actual que le
habla al oído al presidente.
Los
resultados que condenan a Fuerza Viva, iniciativa política del alcalde que se
erige sobre el símbolo naranja que tiene además, la tutela del rector de la
Universidad y que empaquetó 32 mil votos en las elecciones de 2015, no alcanzó
siquiera la mitad de esos sufragios en el encomioso apoyo que orientaron a la
campaña de Tico Gómez en las atípicas a gobernación. Resultados que confirman
el cerco que se cierne sobre el alcalde y que ajusta la maniobra política del
mandatario en cuya estabilidad del gabinete actual se confirma que la
responsabilidad integra del fracaso político en Riohacha es suya. A pesar de la
prudente salida del secretario de salud, que como buen medico prefirió seguir
salvando vidas que quedarse a esperar el deceso de un paciente terminal.
Así
las cosas el billón de pesos de presupuesto público que tendrá el distrito para
los 4 años es probable que se esfume en una agenda de gobierno etérea,
frustrando temas neuralgicos como el déficit de vivienda, el colapso del
transporte público, la optimización del sistema de acueducto y alcantarillado y
la generación de oportunidades productivas para los riohacheros entre otros
temas.
Por su parte, el Plan de
Desarrollo “Riohacha incluyente y sostenible” que convocó en su elaboración a
más de 3 mil ciudadanos en 36 mesas de trabajo en espacios rurales y urbanos y
cuyas principales apuestas son el turismo, la educación, la empleabilidad y la
gestión del agua aun no despega. Si Cien años de soledad es un vallenato de 400
paginas, el plan de desarrollo distrital es un ditirambo a la negligencia de
300 folios.
Al revisar su letra y
contenido en lo que va corrido de este año no se pellizcan siquiera las metas
de los ejes estratégicos propuestos. En el programa Seguridad y Convivencia
para la paz se plantean unos resultados mínimos en reducción de robos,
homicidios, extorsiones y en desmantelar puntos de microtrafico; en
restablecimiento del orden y del espacio publico incluyente, se agendó como
propuesta la recuperación de 3 mil metros cuadrados invadidos y la formulación
de una política para el manejo del espacio publico y uno de los programas mas
ambiciosos incluidos en el documento denominado Riohacha Indígena, al
descabezar a la primera dama, también perdió protagonismo en el discurso
programático. Lo anterior por citar solo unos puntos del Plan de Desarrollo que
esperan que el alcalde empiece a tomar decisiones.
Mal le vendría al Distrito de
Riohacha en el estreno de su condición administrativa que como consecuencia
negativa de la gestión del plan de gobierno propuesto se insinúe un proceso
revocatorio de mandato motivado por el creciente descontento en la opinión
publica discursiva. Fabio, cuyo principal capital es la soberbia, en menos de
un año ya confirma que en su modelo “Riohacha somos pocos” y no era su momento para gobernar.
Articulo publicado en Diario del Norte y en el portal web guajira.press

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