lunes, 16 de enero de 2017

Palabrero

“Así, día a día, hora a hora, fue narrando su historia, la suya y la de su gente, en especial, la lucha por defender el rio Ranchería para que no fuera robado y, con ello, salvar a todo un pueblo diezmado por la enfermedad, la sed, el hambre y un tren.”
Fragmento de la novela Palabrero de Philip Potdevin
@Riohachaposible Angel Roys Mejía *



A las tertulias del club de lectura del clan Iisho llegó la novela de este autor colombiano ganador en el año 1994 del premio nacional de novela de Colcultura quien en tiempos de Teicher se desempeñó como Gerente de Capital humano del Cerrejón.  Desde el comienzo, el lenguaje literario de Palabrero permite entrever esa puerta giratoria invertida de un humanista que vivió por dentro la ignominia de la economía extractiva impuesta por la multinacional y hoy vomita en metáforas y en sus personajes el drama de todo un pueblo en su infame relación con el carbón.

Narra Potdevin la historia de un joven wayuu a quien se le revela en sueños la misión de defender el rio Ranchería del propósito de ser desviado por parte de la empresa multinacional que explota el carbón en su territorio. El protagonista ha recibido de sus mayores el conocimiento del Sistema Normativo propio pero también se ha formado como abogado, condición que lo habilita para librar cual David una batalla en contra de un Goliat depredador en lo social, lo jurídico y lo ambiental.

El autor que en entrevista concedida este año a la revista Arcadia señaló que “el escritor es y debe ser una consciencia de la sociedad”, por momentos en su propuesta narrativa explora en el ensayo histórico y social develando la actualidad como si inscribiera un reportaje sobre el interés del Cerrejón de extraer a toda costa y costo 500 millones de toneladas de mineral debajo del manto del rio principal guardián ecológico de la península guajira.

La conjugación de un lenguaje literario con el uso de metáforas y símiles como por ejemplo cuando compara el paso del tren con el de una serpiente prehistórica que se va tragando a todo un pueblo, le da una riqueza estética a la novela y un punto de vista critico, ahondando además en los impactos sociales y económicos del extractivismo en 30 años de muy poca responsabilidad medio ambiental y social.

El camino de la ficción para espantar los demonios o yolujas que se apropiaron del alma de Potdevin mientras vivió por dentro los pormenores de la explotación desmedida, el proteccionismo del estado a la actividad de la multinacional y el desolador impacto en las comunidades encuentran la válvula para ebullir y revelar que la realidad suele ser mas cruda cuando traduce en miseria.

Una primera epifanía se desprende de la muerte del tío sabio portador de la palabra conciliadora y prende un dispositivo para el antagonismo transversal de la novela en el protagonismo del abogado Edelmiro Epiayú defensor de su etnia quien asume con empeño el enfrentamiento al gigante multinacional para evitar que se desvíe el principal afluente tutelar de su territorio.

El autor compila las inconformidades históricas de las comunidades alrededor de la mina. Apropia en la narración hechos concretos de resarcimiento de derechos como la correcta escritura de los nombres que fueron cambiados al arbitrio de funcionarios de las registradurias, a los cientos de wayuu que han perdido la vida atropellados por la incansable locomotora, a la expulsión de sus propios territorios profanando incluso sus cementerios y la complicidad del estado para constreñir sus derechos.  Por momentos la ficción es premonitoria, aspectos recientes como las amenazas a lideres indígenas, la histórica fragmentación de las comunidades wayuu al momento de decidir sobre sus territorios y el frágil piso en que se mueven los pies de barro de la licencia social del Cerrejón que se antoja como una bitácora para la resistencia y lucha de las comunidades.

A muchos guajiros que a diferencia del autor no hemos conocido la mina por dentro nos viene bien leer Palabrero para dimensionar el tamaño del hueco antes de que la serpiente nos devore y el rio a pesar de los esfuerzos de David se quede en los bolsillos de Goliat.

Articulo publicado en Diario del Norte y en el portal web guajirapress

No hay comentarios:

Publicar un comentario