martes, 2 de mayo de 2017

A la topa tolondra



A todas luces la actuación del gobierno al fijar mecanismos para intervenir los departamentos de Chocó, Putumayo y recientemente La Guajira a la a luz de los resultados arrojan mas bulla que cocos, obedecen a una premeditada reforma constitucional que pretende recuperar gradualmente el control del estado sobre los recursos que son transferidos a los entes territoriales y que revestían a los mandatarios locales de una mediana autonomía en la orientación del gasto público y en la descentralización del desarrollo. En los 16 años recientes se ha configurado un notorio regreso al centralismo vía modificación de la constitución.

La intervención cuyo costo según el documento Conpes 3883 de febrero de este año puede alcanzar los 30 mil millones de pesos en tres años, para los sectores de salud, Educación, alimentación escolar y agua potable y saneamiento básico, y que para solo educación en materia fiduciaria, interventoria, gastos de personal y gastos de viaje y desplazamiento tiene un costo de algo mas de 11 mil millones de pesos, permite inferir que le están aplicando un caro tratamiento a un paciente diagnosticado a la carrera.

Si se mira en detalle las razones que expresa la comisión del gobierno sustentada en el documento rector que tienen que ver con la existencia de problemas en el envío y en la calidad de la información la identificación de incumplimiento en la ejecución de los recursos del SGP y un uso ineficiente o inadecuado de estos recursos; como por ejemplo que se hallan, superado en 113,2 % el tope autorizado para gastos administrativos del departamento de La Guajira. En ninguna se estima una razón que procure por la mejora en los estándares de educación del departamento. No se fijan indicadores para disminuir el analfabetismo, no se configuran acciones en procura de mejores resultados en las pruebas o de evaluar el desempeño docente en la región. Es una tarea meramente contralora de los recursos, yendo mas allá, de determinar como se contrata y con quien se contrata.

Es tan inocua y a la vez compleja la intervención que ella misma se ha venido desmantelando en un corolario de imporovisaciones que han provocado las renuncias de José Martin Hincapie, a escasa una semana de haber sido delegado,  y de portar un morral con mala fama por sus manejos en la intervención en Chocó. En este departamento por ejemplo, intervenido desde el 2009, periodo en el cual el pasivo educativo pasó de $37.775 millones a  $ 91.773 millones. Sendos Informes de prensa, apreciaciones de columnistas de la región y análisis de expertos coinciden en asegurar que los resultados en el Chocó luego de varios años de injerencia envían un mensaje de que la intervención desde Bogotá no necesariamente asegura que mejoren las condiciones en los territorios, como bien lo señala un editorial en el periódico Choco 7 días de julio de 2009 En resumen, las intervenciones que el gobierno nacional ha efectuado en el Chocó no han aportado recursos económicos ni soluciones a los males que originan los problemas. Solo han servido para tender cortinas de humo y estigmatizaciones generalizantes, han aumentado la corrupción y el desorden, han llevado las entidades a la liquidación y a negociados y entregas a consorcios privados y han violado los derechos regionales.”

Así las cosas, si la agenda del gobierno se empeña en seguir desarticulando las necesidades de la región de los intereses del centro, el espaldarazo que viene a darle el presidente al gobernador encargado, puede convertirse en un manotazo  que lo estrelle contra el suelo antes de mostrar los resultados esperados, y de paso sepultando el ultimo pertrecho de esperanza que aun queda.

Articulo publicado en el mes de abril en Diario del Norte y en el portal guajirapres.com

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