lunes, 11 de septiembre de 2017

Casa de herrero, cuchillo de palo



La llegada al palacio de la Marina de uno de los más brillantes intelectuales de La Guajira por su trayectoria como investigador y por la abundante conceptualización aportada al conocimiento del territorio y la etnicidad desde la antropología; su bohemia y criterio sobre las letras, la música y el arte, animaban ambiciosas expectativas de parte del sector más golpeado e invisibilizado por la crisis como es el de la cultura.

Sin embargo, la reciente renuncia de la directora de cultura, juventud y género sin mayores explicaciones públicas ha empezado a ventilar razones para creer que el refrán popular de "casa de herrero, cuchillo de palo" está a la palestra de la administración interina.

Los recursos ordinarios de inversión en el sector luego del recorte de regalías están sujetos al comportamiento de la contratación pública a través de la estampilla. Al retardarse la acción de los gobiernos por los desajustes institucionales generados por la salida de gobernador y alcalde titular, han frenado la dinámica de los procesos contractuales y en mano de los encargados, al reorientarse la gestión, se ha producido un lento despegue para atender las urgentes demandas de la sociedad en todos los aspectos, incluida la administración de las artes y la cultura.

No obstante, los anuncios desde el gobierno de compromisos con los festivales de Uribia, Villanueva y el del Bolero, eventos que  junto al aniversario del departamento se llevan de la chequera de la gobernación  más de 500 millones, dejando un bajísimo margen de inclusión presupuestal para la formación artística, para el estímulo a la literatura, la danza, el teatro, las artes plásticas y demás procesos impulsados por organizaciones de cultores que veían una Lámpara de Aladino en el encargo de la gobernación. 

El binomio histórico de multiplicación de los panes entre la bolsa de recursos dispuesta por el distrito y los consagrados por la administración departamental, han logrado la maduración de dos décadas de eventos que han internacionalizado a La Guajira como a su capital a través de la cuenteria, el teatro y el nombramiento universal de esta tierra a través de las letras. Por esta vía también, los estímulos han permitido la consolidación de tareas de formación en las escuelas municipales  desarrollando los talentos que brotan como maná en los municipios guajiros, muchos de ellos luego se exponen en los festivales que se tragan los recursos en pocos días  de payola para músicos y mandatarios.

A ello se le suma la deteriorada imagen del Fondo Mixto golpeada por cuestionamientos y procesos aún no aclarados en los órganos de control. Situación que ha movido a las cautelosas administraciones tanto departamental como distrital a explorar convenios para el financiamiento de la cultura a través de la Cámara de Comercio y de la Fundación Cultura Guajira, respectivamente. En las decisiones en el plano cultural el gobernador además tiene un círculo íntimo que debiera actuar como el genio dentro de su farol.


Se cuece para los próximos días una movilización de cultores para exigir al gobernador y a la alcaldesa decisiones que froten por fin los costados de la lámpara para que el cuchillo de palo cambie su apariencia.

Escrito publicado en el diario del Norte en el mes de agosto

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