La llegada al palacio de la
Marina de uno de los más brillantes intelectuales de La Guajira por su
trayectoria como investigador y por la abundante conceptualización aportada al
conocimiento del territorio y la etnicidad desde la antropología; su bohemia y
criterio sobre las letras, la música y el arte, animaban ambiciosas
expectativas de parte del sector más golpeado e invisibilizado por la crisis
como es el de la cultura.
Sin embargo, la reciente
renuncia de la directora de cultura, juventud y género sin mayores
explicaciones públicas ha empezado a ventilar razones para creer que el refrán
popular de "casa de herrero, cuchillo de palo" está a la palestra de
la administración interina.
Los recursos ordinarios de
inversión en el sector luego del recorte de regalías están sujetos al
comportamiento de la contratación pública a través de la estampilla. Al
retardarse la acción de los gobiernos por los desajustes institucionales
generados por la salida de gobernador y alcalde titular, han frenado la
dinámica de los procesos contractuales y en mano de los encargados, al
reorientarse la gestión, se ha producido un lento despegue para atender las
urgentes demandas de la sociedad en todos los aspectos, incluida la
administración de las artes y la cultura.
No obstante, los anuncios
desde el gobierno de compromisos con los festivales de Uribia, Villanueva y el
del Bolero, eventos que junto al aniversario del departamento se llevan
de la chequera de la gobernación más de 500 millones, dejando un bajísimo
margen de inclusión presupuestal para la formación artística, para el estímulo
a la literatura, la danza, el teatro, las artes plásticas y demás procesos
impulsados por organizaciones de cultores que veían una Lámpara de Aladino en
el encargo de la gobernación.
El binomio histórico de
multiplicación de los panes entre la bolsa de recursos dispuesta por el
distrito y los consagrados por la administración departamental, han logrado la
maduración de dos décadas de eventos que han internacionalizado a La Guajira
como a su capital a través de la cuenteria, el teatro y el nombramiento
universal de esta tierra a través de las letras. Por esta vía también, los
estímulos han permitido la consolidación de tareas de formación en las escuelas
municipales desarrollando los talentos que brotan como maná en los
municipios guajiros, muchos de ellos luego se exponen en los festivales que se
tragan los recursos en pocos días de payola para músicos y mandatarios.
A ello se le suma la
deteriorada imagen del Fondo Mixto golpeada por cuestionamientos y procesos aún
no aclarados en los órganos de control. Situación que ha movido a las
cautelosas administraciones tanto departamental como distrital a explorar
convenios para el financiamiento de la cultura a través de la Cámara de
Comercio y de la Fundación Cultura Guajira, respectivamente. En las decisiones
en el plano cultural el gobernador además tiene un círculo íntimo que debiera
actuar como el genio dentro de su farol.
Se cuece para los próximos
días una movilización de cultores para exigir al gobernador y a la alcaldesa
decisiones que froten por fin los costados de la lámpara para que el cuchillo
de palo cambie su apariencia.
Escrito publicado en el diario del Norte en el mes de agosto

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