“Cuando los bachilleres eran los intelectuales del pueblo”
Por. Ángel Roys Mejia @Riohachaposible
De esta manera tituló Onesimo Pérez Van-lenden su ponencia en el Foro Pasado, presente y futuro de la Divina Pastora en medio del Tercer Encuentro de Egresados de 2017. A partir de su intervención y las disertaciones de los demás expositores e inquietudes de los asistentes, se abordan aquí elementos para el debate que se cierne sobre la suerte de esta institución educativa con 110 años de historia.
La Divina Pastora durante más de medio siglo estuvo a cargo de los misioneros capuchinos italianos que se ocuparon de la formación de generaciones enteras bajo su tutela evangelizadora. Acogieron también en su seno a sobresalientes maestros guajiros para que formaran en áreas complementarias no asumidas por el perfil de los sacerdotes entre los que había filósofos, sicólogos,pedagogos, abogados y arquitectos como Livio Reginaldo Fishione, entre otros.
A comienzos de los 90s la administración del claustro escolar pasa a manos del episcopado colombiano y coincide con introducciones de reformas al sistema educativo del país, la terminación del concordato y la implementación de una nueva constitución con un mandato institucional que sustituía el carácter confesional catolico de la nación.
Más de 6 mil hombres y mujeres han egresado de la Divina Pastora. Por sus aulas han pasado alcaldes, gobernadores y congresistas. Por un tiempo, como lo reseñaba Onesimo Pérez, el pensamiento de esta ciudad caribe se recreaba en sus salones y pasillos como faro del saber, el conocimiento y la palabra reflexiva para el desarrollo intelectual de la capital guajira. Los bachilleres eran los intelectuales del pueblo.
Todo este capital de historia y memoria hoy se ve amenazado por una acumulación de despropósitos e improvisaciones que pretenden cerrar las puertas del “redil colegial donde mora” y que en el fondo esconden intereses de distintos sectores. La amenaza del POT por ejemplo, que recomienda la reubicación del Colegio y sobre la que cabalga el discurso de urbanistas y del empresarismo privado. Quienes curiosamente no fueron tan legalistas cuando se permitió que el aeropuerto continuará en el mismo lugar pese a lo ordenado por el mismo POT que urgía su reubicación. O el caso de la Alcaldía y La Gobernación, entidades que hace años debieron seguir el ejemplo de Corpoguajira y la Cámara de Comercio de trasladarse al Centro Integral de Servicios Institucionales “Cisir” como está contemplado en el documento que organiza la ciudad y sobre el cual pesa una consentida desobediencia.
En el evento que buscaba elevar un clamor a la conciencia de la dirigencia guajira y en especial a la de la capital, intervinieron además, Orlando Vidal Joiro con una mirada cronológica detallada del pasado, el padre Jorge Arcila Rivera con un profuso relato del paso de los capuchinos por La Guajira, una desafortunada -por lo improvisada y esquiva – intervención del delegado de la secretaria de educación distrital y finalmente, la participación del rector de La Universidad de La Guajira, Carlos Robles Julio, egresado del año 1986 de la Divina Pastora.
En esta última intervención me detendré por las implicaciones que lo expresado tiene para el otro debate que fustiga la existencia de la Divina y es el de la calidad del egresado que está saliendo del plantel. Según el esbozo del Rector del Alma Mater, la universidad lleva 20 años intentando acreditar uno de sus programas académicos sin éxito y parte de su fracaso obedece a las notables deficiencias que presentan los bachilleres en áreas claves como lecto-escritura, a la sazón de un estudio de caracterización implementado por el centro de educación superior de La Guajira tomando como muestra, estudiantes de bachillerato de las principales instituciones educativas del departamento. Ahí pueden haber razones, pero no es posible que en ella quepa toda la culpa.
El poeta Víctor Bravo Mendoza ha soltado el aforismo: “Los guajiros solo hacemos gritar y olvidar”, expresión que consulta la atávica costumbre de elevar la voz en la eminencia de las crisis, pero mudamos con prontitud al olvido. Es momento de contrapuntear con coherencia hilando todos la misma madeja para que la canción de Jaider Cotes Brito, abogado, compositor e ilustre egresado encuentre eco social y político
“Hoy no brilla el fulgor de tu bandera
Hoy se cae a pedazos la Divina
Hoy solo se sostiene tu grandeza
Por qué quien puede
No te determina”
Artículo publicado en el mes de octubre en Diario del Norte y en Guajirapress.
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