domingo, 7 de septiembre de 2014

Riohacha, 469 años

@Riohachaposible


Hoy la ciudad conmemora al tenor de la comprobación de la tesis de la academia de historia su cumpleaños, cada vez más cerca del quinto centenario. El año entrante para estas calendas se estará cumpliendo el ciclo que dio nombre al programa más ambicioso de la actual administración que prometía entre otros asuntos resolver problemas como el agua, la movilidad, la construcción de una variante para la ciudad, construcción de un matadero,  el relleno sanitario y la restauración del teatro Aurora, entre otros puntos del denominado plan “Riohacha 470 años”.  

En tres años poco se ha avanzado en concretar esta agenda de puntos estratégicos, lo que hace dudar que en un año, como lo expreso el alcalde de candidato: “el agua dejara de ser tema de campaña”. Y en consecuencia, los ejes que hicieron parte de su programa de gobierno como la competitividad, la dignidad, la seguridad, la prosperidad y la sustentabilidad ambiental tendrán que ser incluidos obligatoriamente en los planes de la ciudad para el próximo periodo.

Quienes visitan a Riohacha luego de una ausencia prolongada de inmediato tienen la percepción de que la ciudad ha crecido, al apreciar que por sus puntos cardinales se han construido complejos comerciales como el Succimma, Tierra Santa y pronto por la entrada de Santa Marta el Éxito, iniciativas privadas que dejan esa sensación visual. Pero tan pronto se empieza a entrar en el corazón de la ciudad y se observa los líos de movilidad en el antiguo y nuevo mercado, se abre un grifo y se nota que el agua sigue siendo racionada, se mira el periódico y se leen noticias de niños muertos por desnutrición, ola de atracos y asesinatos entre bandas criminales, la quimera es sustituida por la realidad.


Efectivamente la ciudad ha crecido, pero no se ha desarrollado. El plan de Ordenamiento Territorial (POT) que se constituía en el estudio urbanístico más serio realizado sobre la capital guajira, se ha ido diluyendo en la improvisación,  en la ausencia de políticas públicas, en la incapacidad de construir consensos y en el abuso desmesurado de la propaganda municipal que a punta de anuncios ha sembrado en los riohacheros incautos la idea de progreso cuando lo que realmente sucede es una especie de “danza de cangrejos” que hace pensar que se avanza, yendo para atrás.



No se puede dejar de mirar a esta ciudad otrora “perla del caribe” desde los ojos de la historia y en su presente al decir del maestro Lázaro Diago Julio, recientemente fallecido, en su obra, Riohacha Fenix del Caribe, la capital sigue siendo presa de piratas y corsarios que han saqueado no solo su presupuesto sino también su potencial. Hoy la única prosperidad que se respira es la de los que gobiernan.   

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