Desde el estreno del código único disciplinario mas de 100 dirigentes entre funcionarios y servidores públicos de La Guajira han sido sancionados, otorgando un vergonzoso récord al país como ente territorial abanderado en numero de culpados.A la lona por inhabilidades demostradas han ido a parar desde gobernadores hasta concejales, sin discriminación de títulos, color o clase social. El fusilamiento a la idoneidad ha ido directo al corazón de una clase dirigente enferma que ha volteado la arepa del deber ser del servicio público, trastocándolo por la prebenda, la clientela y la malversación entre tantos errores con dolo y gusto cometidos.Los alcaldes bajo la prohibición de fundar sus sagas en la familia han derivado su confianza en círculos cercanos que van desde chóferes hasta escoltas cuya condición única es lealtad ciega y garantía para pertrecharse en el poder. Un poder que ha ido diluyendo liderazgos y que hoy retuerce en su tumba a próceres como Padilla y Robles por la esterilidad de las nuevas generaciones.Ya no es el verbo, ya no son las ideas, no es el debate, ni la controversia. Todo ha sido superado por la lógica simplista del negocio. Los profesionales se forman en maestrías y doctorados para convertirse en serviles, pasivos y acomodados en un nuevo orden "institucional" que atenta contra la academia y la convierte en cuartel de mercenarios de la ética, en sicarios de los principios.En el liderazgo comunitario se ha venido cocinando una sopa de males influenciado por una malentendida administración de lo público. Términos como "herramientas para trabajar", "fortalecimiento del trabajo" y "gestión comunitaria", entre otros se ha venido desfigurando en una aparatosa relación en la que los lideres figuran hasta en las nóminas paralelas de las administraciones.Extremos casos se han visto en el departamento cuando un gobernador compensó el apoyo de sus lideres con un contrato navideño de pintura de andenes y como en absurda paradoja se apreciaba a hombres y mujeres de los barrios depositarios de la confianza de sus comunidades con las caras pintadas detrás de su aguinaldo.Los pavimentos comunitarios, la adecuación de parques y hasta el saneamiento básico definidos en menor cuantía se pasean en carpetas bajo el brazo de los lideres que se dedican a intensificar sus lobbys para que el alcalde o el gobernador reparta en ellos la "coima" del poder, para sentirse por el tiempo que duran los réditos que deja el contratista, en benefactores transitorios de la reciprocidad política.Allí mueren los partidos, fenece el desarrollo comunitario y se agota la esperanza en lo público.Cada 4 años la idoneidad es sometida a este paredón de fusilamiento y se inicia una nueva disputa por la torta o por un pedazo de ella. Y como en cualquier juego de azar, en la democracia local pululan miles de apostadores por necesidad de poder, en la que lo público y lo comunitario termina perdiendo por obligación.La idoneidad vilipendiada no obliga, ni le impone a los desvergonzados la necesidad de presentar informes y responder por sus actos, se asume como natural al azar de la política, resultar investigados y sancionados. El que vota finalmente, no es ni siquiera consciente de que ha sido utilizado, indiferente busca en una nueva oportunidad al otro impostor al que convertirá con su sufragio en príncipe o reo según su suerte.Cerecita: "No existen los almuerzos gratis. Esta clase de invitaciones por parte de los gobiernos, está arruinando a la sociedad." Milton Friedman
jueves, 26 de marzo de 2015
IDONEIDAD...
@Riohachaposible
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