lunes, 4 de marzo de 2013

La locomotora del "pagadiario"




Eunice * es madre cabeza de familia y es propietaria de una peluquería, sostén de su hogar. Los compromisos acumulados del inicio del año con matrículas, textos y uniformes hacen colapsar sus ingresos, disminuidos por los pocos clientes que llegan para esta época. Situación que la obliga a solicitar el “apoyo” de los señores de la moto.

Pedro* vendedor de tintos en el transporte ha notado que el negocio marcha bien por lo que estima ampliar el plante con otros productos y un carrito adicional, pero no dispone del dinero suficiente para su iniciativa. Acude a través de un amigo al “pagadiario”, sin mayores trámites, obtiene el préstamo que necesita.

Juan * arquitecto de profesión está participando en varias licitaciones, pero su hija estudia por fuera y el semestre no espera para iniciar el ciclo académico, lo que le impone acudir a un préstamo rápido y fácil que le dé tiempo para pagarlo. Entre tanto la cuota diaria la asumirá su mujer a través del almacén de variedades que funciona en su propia casa.

Las historias anteriores con nombres ficticios son el resultado de una discusión habitual en las esquinas de cualquier ciudad de Colombia, pero con especial incidencia en Riohacha y en toda la costa. Si el sector público, la minería y el turismo no son determinantes de la economía local. ¿Cómo subsisten familias de escasos recursos y con que fuentes mueven sus plantes? 
En estos dineros de dudosa proveniencia es probable que este la respuesta.

Según el catedrático y columnista Andrés Preciado “Hablar de economías criminales es aceptar que hay zonas de las transacciones comerciales donde lo legal, lo ilegal y lo formal se mezclan sin lograr dejar clara su diferencia entre ellos”. Sumada a la desatención del estado que en su agenda oculta observa el fenómeno como un paliativo para evitar la profundización de la crisis y el agravamiento de las condiciones de miseria de los sectores más amplios de la sociedad, tradicionalmente olvidados por las políticas públicas.

En el caso de Riohacha una alianza promovida por la Usaid y la Fupad en asocio con el Ministerio de Trabajo elaboraron en el 2012 el denominado Plan Local de Empleo – PLE “Por una Riohacha Prospera e Inclusiva” que refiere a indicadores que evidencian condiciones sociales y económicas adecuadas para la consolidación del fenómeno del “Gota a Gota” o “Pagadiario” sino se procura una urgente intervención del estado.

En el diagnostico el documento plantea que "la estructura productiva del municipio de Riohacha conjuga la economía tradicional indígena, con la existencia de un elevado conjunto de empresas unipersonales y microempresas de subsistencia. Esta situación es la representación de los limitados encadenamientos que tiene la producción y la economía de enclave del sector minero con el resto de la actividad económica de la ciudad y la región." Este escenario es más precario aun cuando al interior de las cifras el panorama se vislumbra desolador, en una capital con más de 230 mil habitantes y con un promedio de 20 mil ciudadanos en capacidad productiva pero sin reales oportunidades en el campo laboral.

Señala el PLE que "La mayoría de esta población se dedica a trabajos informales como coteros, ayudantes de albañilería, mecánicos, vendedores de verduras, recicladores, etc. Estas familias presentan hacinamiento en sus viviendas, poseen núcleos familiares numerosos y sus niveles de ingresos económicos son deficientes para disminuir los indicadores de pobreza."


En los etéreos planes de desarrollo departamental y municipal las promesas contenidas que indiquen una esperanza para quienes sobreviven a la carencia de oportunidades no se encuentran caminos que señalen que en este periodo la prosperidad tendrá más sentido que en el simple discurso. Los documentos abundan en términos como emprendimiento, empresarismo, primer empleo, locomotoras, desarrollo agrario y en las metas concretas del PDM de Riohacha, solo se prometen 500 nuevos empleos como resultado de la estrategia rural.

En los rostros de Eunice, Pedro, Juan y del “pimpinero” que la inestabilidad del precio de la gasolina lo obligó a buscar una “ayudita” se ve la angustia diaria del “dulce” 20 por ciento y en el temerario casco del parrillero que cumple con su deber la resolución de cumplir con su oficio sin contemplaciones.

Entre tanto la “locomotora” que seguirá moviendo la economía para tranquilidad de los gobiernos llegará gota a gota así sea con sangre.

2 comentarios:

  1. Interesante este artículo. Toca un tema de gran vigencia, teniendo en cuenta la falta de oferta laboral en nuestro departamento. A propósito de esta nota,ss necesario que los gobiernos local, departamental y nacional implementen estrategias y políticas que permitan dinamizar la economía guajira, para lograr un desarrollo sostenible y el bienestar social a esta comunidad.
    Felicitaciones Angel. Muy acertada esta publicación.

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  2. Estas historias las propicia las politicas economicas de ultraderecha, y como faro a estas embarcaciones (paises) las políticas economicas del FMI, Colombia es un pais con una economía solida y diversificada, y en donde esta el dinero? el que es emanado por la comercialización del petroleo y el carbón "del pueblo", están en 14 bolsillos de las familias mas influyentes de este país, y el colectivo que? el FMI internacional es como el pago diario no perdona y toma la mayor parte del pastel, es socio capitalista ganándose el porcentaje tamaño elefante y nunca pierde, no hay estrategias políticas que valga con un Estado raquítico o débil económicamente, en Venezuela el Estado es poderoso y tiene como invertir en lo social aquí el Estado es débil y la economía es fortalecida pero son 14 bolsillos los que se llenan y el Estado se conforma con que el sector productivo privado genere empleo y que pague al obrero un pirrico salario, no hay voluntad!

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